Una tarde de descanso bien puede dedicarse a visitar Taretan. De Uruapan estará distante apenas unos 25 km. Sea por la autopista Uruapan–Lázaro Cárdenas, sea por la carretera libre Uruapan-Taretan. Ya desde el camino hay mucho que se puede observar y gustar, el cambio de paisaje junto con la transición a un clima más templado. El descenso es rápido. Pronto cesan las huertas de aguacate, y los pinares van quedando atrás o en los cerros que limitan al horizonte, y se multiplican las parcelas sembradas con caña de azúcar, zarzamora, guayaba, nopal, también plantas de ornato, sobre todo ave del paraíso. A lo largo del camino se anuncian algunos balnearios, los más atractivos serían Caracha y el Rincón de las Flores.

Atractivo puede resultar acercarse al Ingenio Lázaro Cárdenas, sobre todo cuando están en época de molida, y ver los movimientos de descarga de caña, que se llevan a cabo con grandes grúas. El ingenio fue en el pasado el motor económico del pueblo y la región. Hoy la bonanza tiende a disminuir; se refleja en el campo que antes fue solo cañaverales y hoy se diversifica en busca de cultivos que sean rentables y no estén sujetos a los frenos organizativos de los cañeros.



La plaza es un lugar para disfrutar en calma. Espacio amplio, adoquinado con muchas bancas y sombras. Con el calor viene bien una nieve o paleta de frutas, que en Taretan las hay de todas, pero tiene sabor muy local la de changunga. Mientras se refresca, se pueden admirar los magníficos portales que rodean la plaza; vetustos, no del todo uniformes, pero evocadores de un estilo constructivo y de abundancia económica. Los muros son altos y ásperos, de adobe con marcos y pilastras de cantera o madera y techos de teja a dos aguas. El edificio del ayuntamiento, en 2 plantas se encuentra casi por completo restaurado. Dando a la plaza también la iglesia dedicada a San Ildefonso, que se festeja el 23 e julio; hay por costumbre correr caballos en competencia de distintas poblaciones.

Dando unos pasos por el primer cuadro de la población, se encuentran construcciones magnificas. A todos sobresale la que es hoy Casa de la Cultura, casi por completo restaurada. Otras hay, deterioradas y en abandono, pero aun así evocan el pasado señorial.



En el kiosko una placa informa que Taretan es “villa” desde hace 148 años. Otras hay en el pueblo, que recuerdan la cuna de hijos ilustres, de ellos la última recuerda a Guillermo Pérez Sandoval, ganador de medalla olímpica en Beijing 2008.

Antes de despedirse de Taretan, adquirir una botella de licor de changunga, elaborado artesanalmente en casas particulares puede ser un grato recuerdo de una población apacible y hospitalaria.