De entre las calles de Uruapan surge esta construcción del siglo XIX en la que funcionó una importante fábrica de textiles.

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Poco a poco la ciudad nos va revelando sus secretos; secretos que van surgiendo en cuanto nos adentramos en sus calles y en sus tradiciones, en esa parte mágica que suele acompañar a la historia y que nos atrae con un misterioso magnetismo. Así, de pronto nos sale al encuentro la Fábrica de Textiles de San Pedro, fortaleza que ejerce su poder de sugestión en todo aquel que la mira.

Ubicada en la calle Miguel Treviño, en el centro histórico de la ciudad, se yergue esta construcción del siglo XIX semejante a una de las haciendas de la época, de arquitectura ecléctica, compuesta de ladrillo, piedra, arcos y nostalgia, que acompaña como testigo silencioso al río Cupatitzio en su eterno viaje hacia la Tzaráracua.

La Fábrica de San Pedro cuenta con una extensión de 12 000 m2; actualmente, está dividida en dos partes pero sin dañar la fachada original:

 

Ala izquierda: ___________________________________________________________

Alberga una empresa textil fundada en 1954 por los Srs. Walter y Bundy Illsley. Esta legendaria empresa llamada "Telares Uruapan" conserva la tradición artesanal para la elaboración de textiles teñidos y tejido a mano. 

Durante el recorrido por la fábrica se puede observar como eran los grandes espacios diseñados para el área de producción; los telares, después de poco más de un siglo, se encuentran polvosos y en el mismo lugar de aquellos años, como esperando el regreso de los textileros. Al fondo están las bodegas que una vez sirvieron para guardar y proteger la materia prima, y que albergaron lo que fue la cárcel municipal de Uruapan desde principios de los setenta hasta mediados de los ochenta; también cuenta con espacios abiertos localizados entre altas columnas, dando al observador la visión de un manto nocturno estrellado.


 

Ala derecha: _________________________________________________________

Se construyó un Centro de Convenciones con cuidadas y extensas áreas verdes que simulan un balcón que mira hacia el caudal cristalino del Río Cupatitzio. Este recinto sirve de marco para convenciones y eventos sociales.

También se encuentra el Bar Rio, un espacio para el esparcimiento que fusiona lo actual con ese aire místico e industrial del siglo XIX.

El edificio es tan significativo y hermoso que ha servido como marco escénico tanto para películas (Campanas Rojas y Auandar Anapu, entre otras), como para importantes eventos culturales y fiestas tradicionales (Concurso Artesanal en Semana Santa).